
Alonso Cano
1601–1667 · España · Barroco
La historia
Alonso Cano sabía pintar, tallar la madera en santos policromados llenos de vida y diseñar edificios, una versatilidad que le valió el apodo de Miguel Ángel español. Aprendió pintura de Francisco Pacheco, el maestro sevillano que también formó a Velázquez, y escultura de otro maestro local, y arrastraba un carácter que lo metió en problemas.
En 1644 su esposa apareció apuñalada en Madrid. Las sospechas recayeron sobre Cano, y el tribunal lo sometió a tortura para arrancarle una confesión. No dijo nada, se admitió su inocencia y más tarde se pensó que el asesino más probable era un criado que había huido. El asunto lo alejó de la capital por un tiempo.
Sus últimos años transcurrieron en su Granada natal, donde fue clérigo de la catedral y su arquitecto principal. Poco antes de morir en 1667 diseñó la fachada de la catedral, una alta disposición de arcos profundamente rehundidos que rompía con el patrón español habitual. Talló y diseñó hasta el final.
En su lecho de muerte, según cuenta la historia, rechazó un crucifijo que le ofrecía un sacerdote porque estaba tallado con demasiada tosquedad, y pidió en su lugar una cruz sencilla.
