
Ambrogio Lorenzetti
1290–1348 · República de Siena · Escuela sienesa
La historia
En una sala del concejo de Siena, la estancia donde nueve mercaderes gobernaban la ciudad, Ambrogio Lorenzetti cubrió las paredes con una lección que aquellos hombres tenían delante cada vez que se sentaban. A un lado, el buen gobierno, y una ciudad que funciona: albañiles en los tejados, tiendas abiertas, gente que baila en la calle, el trigo que llega de un campo en paz. Al otro, la tiranía, y esa misma ciudad convertida en ruina, con los campos vacíos y soldados sueltos por las calles. Lo pintó entre 1338 y 1339.
Para dejarlo claro hizo algo que casi nadie había intentado desde la Antigüedad. Pintó una vista real y extensa de una ciudad y de la tierra que la rodea, un amplio panorama de Siena y sus colinas, de modo que la recompensa y el precio de gobernar parecieran un lugar de verdad.
Diez años después ese mismo lugar quedó arrasado. La peste que llamamos peste negra asoló Siena en 1348 y mató quizá a la mitad de la ciudad, Ambrogio entre ellos, junto con su hermano Pietro, también pintor. Los frescos les sobrevivieron, y la figura personificada de la Paz sigue reclinada sobre su cojín encima del lugar donde una vez se sentaron los nueve.


