
Fra Bartolomeo
1472–1517 · República de Florencia · Renacimiento
La historia
En 1497 un fraile dominico llamado Girolamo Savonarola hizo que los florentinos amontonaran sus vanidades en una hoguera en la plaza principal: espejos, ropas lujosas, naipes y pinturas. Entre quienes arrojaron obras al fuego había un joven pintor prometedor, Baccio della Porta, que quemó sus propios estudios de desnudos.
Cuando al año siguiente Savonarola fue ahorcado y quemado, la conmoción caló hondo. Baccio ingresó en la orden dominica, tomó el nombre de Fra Bartolomeo y durante varios años abandonó la pintura por completo. Volvió a ella en el convento de San Marcos, ahora con retablos serenos y macizos de la Virgen y los santos, de ropajes amplios y espacios construidos con un nuevo sentido del aire.
Él y el joven Rafael, que estuvo brevemente en Florencia hacia 1505, aprendieron el uno del otro. Rafael absorbió su suave modelado de la luz mientras él asimilaba el dominio de la perspectiva de Rafael. Para disponer los pesados pliegues de tela de sus grandes retablos se dice que empleaba un maniquí articulado de tamaño natural, una figura de madera que podía posar y vestir a su antojo.

