Francesco Botticini

1446–1498 · República de Florencia · Primer Renacimiento


La historia

La obra conservada más grande de Francesco Botticini es una visión del cielo: la Virgen María ascendiendo entre coros de ángeles y santos, pintada a mediados de la década de 1470 para una capilla funeraria de Florencia. Arrodillados y pequeños, abajo, están el hombre que la pagó y su esposa.

Ese hombre era Matteo Palmieri, boticario, historiador y político florentino, que había escrito un largo poema, la Ciudad de la Vida, en el que tomaba una idea antigua y arriesgada, según la cual las almas humanas eran ángeles que se habían mantenido neutrales en la rebelión de Lucifer y fueron enviadas a los cuerpos como castigo. Cuando el retablo se instaló, con su cuidadosa mezcla de santos y ángeles, los eclesiásticos olieron en él esa herejía. Se dice que el cuadro fue velado o investigado, y la sospecha se aferró a la memoria de Palmieri y quizá al propio Botticini.

Botticini desarrolló su carrera en Florencia, a menudo en pequeñas tablas devocionales y tabernáculos, y su nombre estuvo a punto de perderse del todo. Giorgio Vasari, el primer gran biógrafo de los artistas, atribuyó este mismo retablo a Botticelli, y solo en el siglo XX los estudiosos se lo devolvieron con firmeza al hombre que de verdad lo pintó.

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Obras

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