
Georgia O'Keeffe
1887–1986 · Estados Unidos · Modernismo estadounidense
La historia
En el Nueva York de los años 20, Georgia O'Keeffe empezó a pintar flores enormes que llenaban todo el lienzo, vistas tan de cerca que un solo pétalo se volvía un paisaje. El fotógrafo Alfred Stieglitz, que la promocionaba y acabaría siendo su marido, animó a leerlas como imágenes del cuerpo femenino, y buena parte de la crítica masculina las tomó por representaciones veladas del sexo.
O'Keeffe rechazó esa lectura toda su vida. Decía que pintaba la flor tan grande para obligar a la gente atareada a detenerse y mirarla de verdad, y que lo suyo era el color y la forma. La discusión sobre quién tenía razón acompañó su nombre durante décadas.
Ya mayor se marchó a Nuevo México, y tras la muerte de Stieglitz en 1946 se instaló allí para siempre, en la casa de Ghost Ranch, en pleno desierto. Pintó cráneos de vaca blanqueados por el sol, colinas rojas y huesos recortados contra el cielo. Vivió casi hasta los 99 años, pintando el paisaje seco que había hecho suyo.
