Giorgio de Chirico

Giorgio de Chirico

1888–1978 · Italia · Pintura metafísica


La historia

En 1910, de pie en la Piazza Santa Croce de Florencia mientras se recuperaba de una enfermedad, De Chirico tuvo lo que describió como una súbita y extraña lucidez sobre la plaza que lo rodeaba, los soportales, la estatua, la luz de otoño. La pintó así, plana e inquietantemente inmóvil, y llamó al resultado El enigma de una tarde de otoño. Se convirtió en la primera de las que él llamaría sus pinturas metafísicas, plazas vacías y sombras alargadas que parecen un recuerdo más que un lugar.

En París unos años después, el poeta Guillaume Apollinaire defendió su obra y dio nombre al estilo. De Chirico pintó el retrato de Apollinaire en 1914, un busto de perfil con gafas oscuras como un vidente ciego de la Antigüedad, marcado en la sien con un pequeño círculo a modo de diana. Dos años más tarde, en la Primera Guerra Mundial, Apollinaire fue alcanzado por un fragmento de metralla casi en ese mismo punto. El cuadro no llevaba ninguna insinuación de profecía en su título cuando De Chirico lo pintó. La gente empezó a llamarlo así después.

Siguió pintando hasta pasados los noventa años, convertido ya en una figura difícil y contestataria que dedicó buena parte de su carrera tardía a discutir con los críticos y a repintar sus propias obras metafísicas tempranas, a veces haciéndolas pasar por originales de décadas atrás.

Únete a la lista y llévate tu primer mes de Premium gratis.