
Hyacinthe Rigaud
1659–1743 · Reino de Francia · Pintura barroca
La historia
En 1701, Hyacinthe Rigaud pintó el retrato que fijó la imagen de la monarquía absoluta para toda Europa. Luis XIV, entonces sesentón, aparece envuelto en terciopelo azul bordado con lirios dorados y forrado de armiño, una mano sobre el cetro, una pierna girada para mostrar la pantorrilla de la que aún se enorgullecía. Al rey le gustó tanto que se lo quedó en vez de enviarlo como el regalo diplomático que debía ser.
Rigaud había construido su carrera justo sobre esto, el gran retrato de aparato, aprendiendo de la prestancia de Van Dyck un siglo antes y dándole un rostro al poder francés. Sus clientes eran la corte, la Iglesia y los ricos, y su gran taller producía cientos de efigies, con ayudantes que pintaban las hectáreas de ropajes y encajes en torno a los rostros que él hacía en persona.
Trabajó para tres generaciones de reyes Borbón y fue ennoblecido por ello. Cuando murió en 1743, el retrato de aparato que había perfeccionado seguía siendo el patrón con el que se medía toda corte europea.
