
Jean Fouquet
1420–1480 · Reino de Francia · Renacimiento
La historia
Jean Fouquet fue el mejor pintor francés del siglo XV, y dejó una de las imágenes religiosas más extrañas de su tiempo. En el Díptico de Melun, pintado hacia 1452, su Virgen María aparece pálida y de piel imposiblemente lisa, con un pecho descubierto, rodeada de querubines de un rojo y un azul intensos. En la corte se murmuraba que su rostro frío y perfecto estaba modelado sobre Agnès Sorel, la recién fallecida amante del rey Carlos VII, lo que convertía una tabla devocional en algo cercano a un retrato real.
Fouquet era de Tours, en el valle del Loira, y viajó a Italia de joven, donde asimiló el nuevo sentido renacentista de la perspectiva y la forma sólida y lo llevó de vuelta al norte. Pintó del natural al rey Carlos VII y sirvió a la corona francesa.
Buena parte de su genio se fue en cosas diminutas. Sus iluminaciones para las Horas de Étienne Chevalier, un tesorero real, sitúan escenas bíblicas contra vistas reconocibles del París medieval y del Loira. En un pequeño esmalte dejó un autorretrato redondo, en oro sobre negro, uno de los primeros autorretratos de un artista con nombre en la pintura europea.


