
Paul Klee
1879–1940 · Suiza, Imperio alemán · Expresionismo, Bauhaus, Surrealismo
La historia
En 1933, el año en que Hitler llegó al poder, los nazis expulsaron a Klee de su cátedra en la Academia de Düsseldorf y lo tacharon de judío galitziano, aunque era suizo-alemán y no era judío. Ese mismo año la familia se marchó a Berna. Cuatro años después, 17 de sus cuadros colgaban en la tristemente célebre exposición de Arte Degenerado que los nazis montaron en Múnich para ridiculizar la vanguardia.
Klee había sido antes un hombre de color y de humor. En 1914 un viaje a Túnez le reveló la luz del sur y anotó en su diario una frase que se hizo famosa, la de que el color y él se habían vuelto una sola cosa. Enseñó luego en la Bauhaus junto a su amigo el pintor Vasili Kandinski, y produjo miles de acuarelas pequeñas y delicadas pobladas de signos, peces, flechas y lunas.
En Suiza, ya en el exilio, enfermó de esclerodermia, un mal autoinmune que le endurecía la piel y le dificultaba mover las manos. Su obra tardía cambió con el cuerpo: figuras hechas de gruesos trazos negros, como jeroglíficos pesados, entre ellas toda una serie de ángeles imperfectos. Murió en 1940, a los 60 años, sin haber obtenido la nacionalidad suiza que había pedido.



