
Paula Modersohn-Becker
1876–1907 · Imperio alemán · Expresionismo
La historia
Paula Modersohn-Becker hizo algo que no se sabe que ninguna mujer hubiera hecho antes: se pintó desnuda, y embarazada, mirándonos de frente. Trabajando en Alemania en el cambio del siglo XX, encontró el camino hacia una figura desnuda, pesada y simplificada años antes que los expresionistas que se llevarían el mérito, reduciendo cuerpos y rostros a unas pocas formas sólidas.
Vivió buena parte de su corta carrera en Worpswede, una colonia de artistas en las marismas al norte de Bremen, y allí se sintió inquieta. Escapaba una y otra vez a París, empapándose de Cézanne y Gauguin y de la fuerza plana y directa del arte antiguo y popular, y luego llevaba esa sencillez a casa, a sus retratos de campesinas, niños y de sí misma.
Se casó con el pintor de Worpswede Otto Modersohn, y durante mucho tiempo temió que la maternidad y el arte quizá no encajaran. En noviembre de 1907 dio a luz a una hija y, dieciocho días después, murió de una embolia, a los 31 años. Su última palabra registrada, dicen, fue simplemente qué pena.
