
Rachel Ruysch
1664–1750 · República de las Provincias Unidas · Barroco
La historia
Rachel Ruysch tenía una ventaja insólita para una pintora de flores, un padre que coleccionaba lo muerto. Frederik Ruysch fue un célebre anatomista y botánico de Ámsterdam cuya casa estaba abarrotada de especímenes conservados, plantas secas y curiosidades exóticas, y su hija creció dibujándolos.
Convirtió aquel estudio temprano en bodegones de flores de extraordinaria precisión, fondos oscuros contra los que rosas, tulipanes y hierbas parecen brillar, con un insecto o una gota de rocío colocados justo donde debe posarse la mirada. Sus arreglos son ramos imposibles, flores que nunca se abren en la misma estación reunidas en un mismo jarrón, pintadas con tanto cuidado que pueden nombrarse especie por especie.
Ruysch trabajó durante más de 60 años, crió una familia numerosa y, ya en sus cuarenta, se convirtió en pintora de corte del elector palatino en Düsseldorf, una de las pintoras mejor pagadas de su tiempo sin distinción de sexo. Una vez ganó una gran suma en una lotería estatal. Siguió pintando hasta pasados los ochenta y firmó un cuadro de flores el año de su muerte, 1750, todavía anotando con orgullo su edad junto a su nombre.
