
Thomas Lawrence
1769–1830 · Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda · Romanticismo
La historia
Thomas Lawrence fue un prodigio autodidacta. De niño dibujaba retratos de los viajeros que pasaban por la posada de su padre en Devizes, y ya en la primera adolescencia mantenía prácticamente a su familia con retratos al pastel hechos en Bath. Apenas tuvo formación reglada, llegó a Londres a los 18 años y en pocos años era el retratista más solicitado de Gran Bretaña.
Su estilo encajaba a la perfección con la Regencia, fluido, glamuroso y algo teatral, con sedas y pieles resueltas a toda velocidad y modelos favorecidos en su mejor versión. Fue nombrado pintor de Jorge III, luego presidente de la Royal Academy, y recibió el título de sir. Tras la derrota de Napoleón, el príncipe regente lo envió por toda Europa a retratar a los soberanos, estadistas y generales de la alianza que había vencido a Francia. Esos retratos cuelgan hoy juntos en la Sala de Waterloo del castillo de Windsor, una sala construida en torno a ellos.
Lawrence vivió siempre por encima de sus posibilidades, generoso y eternamente endeudado pese a sus enormes ingresos, en parte porque gastaba sin medida en dibujos de grandes maestros. Nunca se casó. Cuando murió de repente en 1830 se le dio un gran funeral y fue enterrado en la catedral de San Pablo, y la gran colección de dibujos que había reunido se ofreció a la nación, que la rechazó, de modo que se dispersó y se vendió.

