
Anthony van Dyck · PD
Dama genovesa con su hijo
Ficha
La historia
Van Dyck no había cumplido los veinticinco cuando pintó este retrato. Había dejado Amberes y el taller de Rubens para viajar a Italia, y pasó varios años en Génova, una república pequeña que se había hecho riquísima prestando dinero a la corona española. Sus familias de banqueros querían retratos a la altura de esa fortuna, y el joven flamenco les ofreció una fórmula nueva: figuras esbeltas entre columnas, vistas desde abajo, envueltas en amplios cortinajes. No sabemos quién es ella. Viste la seda negra y la gorguera rígida de la moda cortesana española, que en Génova se seguía de cerca. Lo que rompe la ceremonia es el niño, que estira el brazo hacia su madre. Van Dyck conservó ese gesto mínimo dentro de un cuadro pensado para impresionar.




