
Niccolò Livaditti · PD
Una dama trabajando
Ficha
La historia
Niccolò Livaditti había nacido en Trieste y se instaló en Iași, la capital de Moldavia, donde hacia mediados del siglo 19 se convirtió en el retratista de moda de la aristocracia local. Pintaba a los boyardos y a sus familias con una minuciosidad algo rígida, de artista casi autodidacta, que hoy presta a sus cuadros un encanto particular. Trabajaba en una Moldavia que empezaba a mirar hacia Occidente y a vestirse a la europea, y sus retratos registran ese cambio con fidelidad de notario. Aquí una mujer aparece ocupada en una labor de manos, una costura o un bordado, en lugar de posar quieta mirando al pintor, un modo de mostrar, además del rostro y el vestido, las virtudes domésticas que se esperaban de una dama de buena casa. Livaditti cuidó, como siempre, las telas, los encajes y las joyas, esos detalles que sus clientes querían ver reproducidos con exactitud.