
El Greco · PD
La adoración de los pastores
Ficha
La historia
Hacia 1596 El Greco recibió en Toledo uno de sus grandes encargos: el retablo del colegio de Doña María de Aragón, en Madrid. Esta Adoración de los pastores formaba parte de aquel conjunto, y por eso es tan alta y estrecha, pensada para verse desde abajo. La escena ocurre de noche, pero no hay luna ni antorcha. La única luz brota del propio Niño recién nacido e ilumina desde el suelo los rostros de los pastores y de la Virgen. Las figuras se estiran como llamas, en el estilo inconfundible del pintor cretense afincado en España. En el papel del ángulo inferior izquierdo firmó, como siempre, en griego. Cuando el retablo se desmontó en el siglo 19, cinco tablas fueron al Prado, y esta acabó en el Museo Nacional de Arte de Rumanía, en Bucarest.




