
El Greco · PD
Cristo abrazado a la cruz
Ficha
La historia
Hacia 1602, en el Toledo de la Contrarreforma, la Iglesia pedía imágenes para rezar en casa, en voz baja y a solas. El Greco respondió con esta fórmula que él y su taller repitieron muchas veces: un Cristo de medio cuerpo que abraza la cruz con calma y apoya en ella sus manos largas y finas, sin rastro de esfuerzo. No hay paisaje ni relato alrededor, solo un cielo tormentoso que parece arder. La corona de espinas conserva pequeños brotes verdes, y de las heridas caen unas gotas de sangre sobre el cuello. La mirada se alza al cielo, ajena al dolor, pensada para que quien reza se detenga sin distracción en ese rostro.




