
Edvard Munch · PD
Paisaje costero
Ficha
La historia
Munch pintó este tramo de costa noruega en 1918, el último año de la Primera Guerra Mundial. Noruega se mantuvo al margen del conflicto, y para entonces el pintor se había retirado de la ciudad para vivir con tranquilidad en unas tierras suyas junto al fiordo de Oslo, trabajando al aire libre casi con cualquier tiempo. Aquel hombre que una generación antes había pintado El grito era ya casi un ermitaño que producía un paisaje tras otro. Esa soledad se nota en la factura. La pintura es delgada y arrastrada; las rocas, el agua y el cielo están puestos con pinceladas sueltas y rápidas, sin fundir, y en algunas zonas aún asoma la tela desnuda. A Munch le gustaba dejar los cuadros terminados a la intemperie, expuestos al sol, la lluvia y la nieve, un trato rudo que él llamaba su cura de caballo. Parte del desgaste que se ve en sus lienzos de estos años lo puso él mismo, a propósito.




