
August Malmström · PD
Hadas danzantes
Ficha
La historia
En los amaneceres de verano, cuando la niebla se arrastra sobre los lagos del norte, el folclore sueco veía en esos jirones de bruma a las älvor, unas doncellas élficas que bailaban sobre el agua. Malmström pintó justo eso en 1866: una ronda de figuras femeninas casi transparentes, hechas de niebla, que giran a ras del lago mientras clarea el cielo. A la orilla, medio oculto, un caminante las observa. Era la época del romanticismo nacional, cuando los artistas nórdicos volvían los ojos a sus viejas sagas y leyendas para encontrar una identidad propia. El cuadro se hizo muy popular en Suecia. Se conserva en el Nationalmuseum de Estocolmo.