
Christen Købke · PD
Mañana de otoño junto al lago Sortedam
Ficha
La historia
En 1838 Copenhague todavía era una ciudad amurallada, y los lagos como el Sortedam marcaban el borde entre las casas y el campo abierto. Købke vivía con sus padres muy cerca, en Blegdamsvej, y pintó lo que veía casi a diario: una mañana pálida de otoño, los árboles ya casi sin hojas y la luz fría de noviembre sobre el agua quieta. Por sus cartas sabemos que atravesaba una temporada de ánimo bajo, y esa melancolía se cuela en la escena, tan distinta de sus vistas soleadas de primavera. Un hombre solo camina por la orilla, sin prisa. El lienzo mide apenas 33 por 45 centímetros, un formato pequeño para un motivo doméstico que Dinamarca terminó incluyendo en su canon cultural.