
Nicolas Poussin · PD
Et in Arcadia ego
Ficha
La historia
En la poesía antigua, Arcadia era una comarca de pastores felices, un lugar sin penas. Poussin la pinta hacia 1638, en Roma, y coloca en medio de ese paraíso una tumba de piedra. Tres pastores y una mujer se detienen ante ella y descifran una inscripción latina: «Et in Arcadia ego», es decir, «también en Arcadia estoy yo», y quien habla es la muerte. Uno de ellos se arrodilla y sigue las letras con el dedo, mientras su sombra cae sobre la piedra. El cuadro lo encargó Giulio Rospigliosi, un erudito romano que años más tarde sería el papa Clemente IX. En una versión anterior Poussin había tratado la misma escena con sobresalto; aquí todo es calma, un pensar sereno ante la lápida. La mujer apoya su mano en el hombro del pastor arrodillado y mira la tumba sin miedo.




