
Peces
Ficha
La historia
Hacia 1894 Korovin llevaba ya una década soltando el pincel a contracorriente de la pintura rusa, que aún se dedicaba sobre todo a contar historias cuidadas y acabadas. Aquel verano viajó con su amigo, el pintor Valentín Serov, por las frías costas del norte de Rusia y anotó las estaciones pesqueras para un mecenas del ferrocarril. El pescado, recién sacado de las barcas, era parte de lo que veía allí y parte de lo que más le gustaba pintar. Aquí trata una captura sencilla como un ejercicio de luz húmeda, y deja que el pincel sugiera la piel brillante y la escama plateada en lugar de dibujar cada pieza. Es esa clase de bodegón rápido y de tonos altos al que volvió toda su vida, mesas llenas de peces y frutas, pintadas casi tan deprisa como se posaban.

