
Unknown, Head of Christ, 1650. Wikimedia Commons. · PD
Cabeza de Cristo
Ficha
La historia
Hacia 1650, en el barrio judío de Ámsterdam donde vivía Rembrandt, pintar el rostro de Cristo era casi siempre repetir un ideal heredado: rasgos serenos, cabello claro, una máscara sagrada. Rembrandt hizo algo distinto. Tomó como modelo a un joven judío de su propia calle y pintó una cabeza real, de tres cuartos, con la mirada baja y la piel cansada. De estos pequeños estudios al óleo se conserva alrededor de una docena, salidos de su taller. El del Museo Metropolitano figura hoy en el catálogo como estilo de Rembrandt: los especialistas siguen divididos entre la mano del maestro y la de sus discípulos, que copiaban y variaban estas cabezas una y otra vez. Llegó a Nueva York en 1917, con el legado de un coleccionista, y todavía se examina de cerca para decidir quién sostuvo el pincel.




