
Dante Gabriel Rossetti · PD
Helena de Troya
Ficha
La historia
A comienzos de la década de 1860 Rossetti dejó casi de contar historias y empezó a pintar rostros: mujeres de medio cuerpo, empujadas contra la superficie del cuadro, bellas y algo peligrosas. Esta Helena de Troya es una de ellas. Posó para él Annie Miller, una joven de Chelsea con la que varios prerrafaelitas estuvieron enredados, y de esa relación viene la lectura del cuadro como una alegoría del poder destructor del amor. Del cuello de Helena cuelga un colgante en forma de tea encendida, y ella lo roza con un dedo, seña privada de Paris, el amante cuyo rapto encendió una guerra de diez años. Al fondo, pequeña, Troya ya arde. Rossetti incluso inscribió en griego un verso de Esquilo que la nombra destructora de naves, de hombres y de ciudades. Ella te sostiene la mirada, del todo serena entre las llamas.




