
Didier Descouens · CC-BY-SA-4.0
La adivina
Ficha
La historia
Hacia 1740 Venecia vivía de su encanto. Su poderío comercial había quedado atrás, pero la ciudad se había reinventado como el carnaval de Europa, y sus pintores dejaron los retablos atronadores por placeres más ligeros. Piazzetta, que se había hecho un nombre con escenas religiosas oscuras y dramáticas, pintó esta soleada escena campestre al final de su vida. Una joven con un ancho sombrero de paja nos mira mientras otra parece leerle la palma de la mano, aunque nadie ha llegado a aclarar qué ocurre en realidad entre las cuatro figuras. Unos ven una adivinación, otros una lección de amor en clave. Piazzetta lo dejó abierto. La Accademia de Venecia, que hoy lo conserva, compró el cuadro en 1887, mucho después de que aquellos galanteos campestres hubieran pasado de moda.