
Anthony van Dyck · PD
Dama con abanico
Ficha
La historia
Van Dyck había pasado unos seis años en Italia, sobre todo en Génova, retratando a su aristocracia, y cuando regresó a Amberes a finales de la década de 1620 se trajo consigo aquel mundo. El retrato flamenco había sido durante mucho tiempo cosa sobria, pensada para mostrar la buena índole del modelo mediante una mirada firme y unas manos quietas. Aquí, hacia 1628, concede a una dama rica y anónima la soltura que había aprendido en el sur: la pose girada, el abanico entreabierto, la luz resbalando por la seda negra. No sabemos su nombre. Pocos años después partiría a Londres como pintor de cámara de Carlos I, y esa elegancia ensayada en retratos como este es la que buscaba el rey inglés.




