
Franz von Stuck · PD
Lucifer
Ficha
La historia
En 1890 Franz von Stuck tenía poco menos de treinta años y estaba a punto de ayudar a fundar la Secesión de Múnich, el grupo que apartó a los artistas alemanes más jóvenes de la vieja academia. Su Lucifer no es una bestia. Se le ve encogido en la penumbra, un cuerpo musculoso del que solo brillan dos ojos verdes que se clavan en quien mira y no lo sueltan. A la izquierda caen dos tenues rayos azulados. Al año siguiente el cuadro salió de Alemania para siempre: Fernando, el nuevo príncipe de Bulgaria, lo compró directamente en el estudio del pintor para su colección de Sofía. Cuentan que sus ministros, al verlo, se santiguaron de espanto.
