
Bernardino Luini · PD
Virgen del rosal
Ficha
La historia
Bernardino Luini trabajó en la Lombardía de comienzos del siglo 16, cuando la sombra de Leonardo da Vinci lo cubría todo. Se le nota en esta tabla: las sonrisas suaves, los contornos difuminados, esa dulzura leonardesca. La Virgen aparece sentada con el Niño, el pequeño San Juan y un ángel, en un jardín cerrado y lleno de rosas. Ese vergel no es un adorno. El jardín cerrado era desde antiguo un símbolo de la pureza de María, un huerto tapiado donde nadie entra, y las rosas eran flores suyas. Luini reparte por el fondo malvas, aguileñas y otras plantas pintadas con cuidado casi botánico. Hoy es una de las tablas más queridas de la Pinacoteca de Brera, en Milán.


