
Nicolas Poussin · PD
Midas y Baco
Ficha
La historia
Poussin pintó este cuadro poco después de instalarse en Roma, hacia mediados de la década de 1620, un joven francés que se empapaba de escultura antigua y del cálido color de Tiziano. Tomó el episodio de Ovidio, cuando el rey Midas se arrodilla ante Baco, el dios del vino, y le pide el don fatal de que todo cuanto toque se convierta en oro. Y en el mismo lienzo Poussin ya nos adelanta el final. A la derecha, pequeño y pálido, Midas se mete en el río Pactolo para lavarse la maldición de la piel, y por eso contaban los griegos que aquel río arrastraba oro. En primer plano duerme una ninfa junto al viejo y ebrio Sileno, esos placeres sencillos a los que Midas está a punto de perderles el gusto.




