
Anthony van Dyck · PD
Efusión del Espíritu Santo (Pentecostés)
Ficha
La historia
Cuando Van Dyck pintó esto era todavía un adolescente, aunque ya maestro de pleno derecho en el gremio de pintores de Amberes. Era algo insólito y da la medida de lo pronto que se reconoció su talento, hacia 1619. Aun así, trabajaba en la órbita de Rubens, cuyo taller en Amberes era el más activo del norte de Europa, y se siente el peso y el calor de aquel pintor mayor en estas figuras. La escena es Pentecostés, el momento en que, 50 días después de Pascua, los apóstoles y la madre de Cristo, encerrados en una sala, sienten un viento impetuoso y ven posarse sobre cada cabeza una pequeña llama, la llegada del Espíritu Santo. Van Dyck lo hizo como uno de tres lienzos para un convento cerca de Amberes. Mucho después viajó a Prusia. Federico el Grande lo compró para la galería de pinturas que levantó junto a su palacio de Sanssouci, en Potsdam, donde aún cuelga en uno de los edificios de galería más antiguos de Alemania.




