
Antonio del Pollaiuolo · PD
Retrato de una dama
Ficha
La historia
Hacia 1475, en Florencia, a las jóvenes de buena familia se las retrataba como aparecían los emperadores en las monedas romanas: de estricto perfil, frías e inalcanzables, sin mirar nunca al espectador. Esta es una de ellas, una muchacha rubia recortada contra un cielo azul pálido, el cabello trenzado y prendido con perlas. Su rango se lee en la ropa: una sobreveste de terciopelo rojo intenso ribeteada de oro y, debajo, una manga bordada con una granada, motivo que era a la vez lo último en moda y un viejo emblema de fecundidad. Los pintores rara vez anotaban el nombre de estas modelos, y el suyo se ha perdido. Pertenece a un pequeño grupo de retratos de perfil casi idénticos, hoy repartidos entre Milán, Berlín, Boston y Nueva York.




