
Attributed to Govert Flinck · PD
Retrato de un hombre de perfil
Ficha
La historia
Hacia 1637 Govert Flinck acababa de dejar el taller de Rembrandt en Ámsterdam y se había establecido por su cuenta, pero seguía pintando tan a la manera de su maestro que aún hoy cuesta separar las dos manos. Esa cercanía tuvo una consecuencia curiosa. Los cuadros de Flinck pasaban por obras de Rembrandt con tanta facilidad que los marchantes a veces borraban su firma y añadían el nombre más cotizado, y en parte por eso una cabeza pequeña como esta lleva todavía un simple 'atribuido a'. Durante mucho tiempo se la llamó retrato de un judío de perfil; la colección que hoy la conserva usa el título más neutro, un hombre visto de lado. Es una tabla pequeña, de apenas 20 centímetros de alto, el estudio de un rostro y de la caída de la luz más que un retrato por encargo.




