
Retrato de la artista Frederica
Ficha
La historia
Hacia 1908 Marinov y su esposa Frederica ya estaban instalados en Sofía, de vuelta desde Turín, en el norte de Italia, donde ambos se habían conocido siendo estudiantes. Ella fue la única mujer que terminó aquel curso, una pintora y pianista de origen suizo que hablaba varias lenguas. El título todavía la llama mujer artista, y así la muestra él, serena y dueña de sí misma. Pocos años después dejaría a un lado su propia pintura y su música para enseñar italiano y piano en la capital búlgara y llevar la casa, y se convirtió en el rostro que él pintó más que ningún otro. Este es uno de los primeros de esos retratos, hecho cuando el matrimonio aún estaba cerca de los años italianos que los habían formado a los dos.
