
Eduardo Rosales · PD
Doña Isabel la Católica dictando su testamento
Ficha
La historia
En 1864 la pintura de historia española vivía de escenas grandilocuentes, llenas de gestos y color. Rosales, que llevaba años trabajando en Roma, envió a la Exposición Nacional este lienzo y ganó la primera medalla con algo muy distinto: una habitación en penumbra y una reina que se apaga. Reconstruye el 12 de octubre de 1504, en Medina del Campo, cuando Isabel la Católica, ya muy enferma, dicta su testamento pocas semanas antes de morir. No hay heroísmo ni batalla, solo secretarios, notarios y allegados alrededor del lecho, atentos a cada palabra. En ese documento la reina ordenaba el buen trato a los habitantes de las tierras recién descubiertas, y Rosales pintó el momento con la contención de quien asiste a algo íntimo. Tres años después volvió a premiarse en París, donde Napoleón III le concedió la Legión de Honor.