
Bernardino Licinio · PD
El regreso del hijo pródigo
Ficha
La historia
Bernardino Licinio trabajó en la Venecia de la primera mitad del siglo 16, la de Tiziano, a cuya sombra pintaron muchos artistas competentes que hoy casi nadie recuerda. Este cuadro cuenta la parábola evangélica del hijo pródigo: el joven que malgastó su herencia y vuelve, arruinado y arrepentido, a la casa del padre, que lo recibe con los brazos abiertos en lugar de reprocharle nada. Licinio la resuelve como una escena de figuras de medio cuerpo, muy cerca del espectador, con los colores cálidos y las telas ricas propios de la pintura veneciana. En Bucarest, obras como esta integran la galería de arte europeo del museo, formada en buena parte a partir de la colección que reunió la familia real rumana. El gesto central es el del reencuentro, dos cabezas que se inclinan una hacia la otra.