
Paul Cézanne, Rideau, Cruchon et Compotier, 1893. Wikimedia Commons. · PD
Cortina, jarra y frutero
Ficha
La historia
Hacia 1893 Cézanne llevaba años encerrado con manzanas, jarras y manteles, convencido de que un bodegón podía ser tan serio como un retrato. En este trabaja la cortina, el jarro de cerámica y el frutero como si fueran arquitectura: inclina el plano de la mesa, deja que los bordes no encajen del todo y busca la forma con planos de color en lugar de líneas. Esa manera de construir el objeto abriría el camino al cubismo pocos años después. En 1999 el cuadro se vendió en subasta por más de 60 millones de dólares, cifra récord entonces para una naturaleza muerta.




