
Joshua Reynolds · PD
Sarah Siddons como la Musa trágica
Ficha
La historia
Cuando Reynolds la pintó, en 1784, Sarah Siddons era la actriz más aclamada de Londres. Su regreso al teatro de Drury Lane, dos años antes, había convertido cada noche de tragedia en un acontecimiento. Reynolds no la retrata en un papel concreto, sino como la propia Melpómene, la musa de la tragedia, sentada en un trono elevado y con la mirada vuelta hacia lo alto. En la penumbra, tras el respaldo, se adivinan dos figuras: personifican la piedad y el terror, las dos emociones que, según Aristóteles, despierta la tragedia. La pose solemne no es casual; Reynolds admiraba a Miguel Ángel y tomó de sus profetas de la Capilla Sixtina ese aire monumental. Hay un último detalle que le gustaba contar: firmó su nombre en el borde dorado del vestido y le dijo a la actriz que había decidido pasar a la posteridad prendido al dobladillo de su falda.




