
Edvard Munch · PD
Verano
Ficha
La historia
En 1891 Munch tenía 27 años y acababa de pasar dos inviernos en Francia con una beca del Estado noruego. Allí la pintura más reciente le enseñó que un cuadro podía levantarse con color suelto antes que con dibujo cuidadoso, y trajo esa lección de vuelta a Noruega. Esta escena veraniega lo muestra sin disimulo: está hecha a pastel y lápiz de cera, en trazos rápidos y abiertos, con amplias zonas apenas trabajadas. En su país aquello parecía descuido. Los críticos de Kristiania repetían que sus cuadros estaban sin terminar, que los había abandonado a medias, y el reproche lo persiguió durante años. Justo eso que les molestaba, el aire de bosquejo y los bloques de color puro, es hoy lo que se lee como lo más moderno de su obra. Pintaría El grito apenas dos años después, en 1893.




