
Paul Signac · PD
Tartanas engalanadas con banderas
Ficha
La historia
En 1893 Signac ya había dejado París para instalarse en Saint-Tropez, el pueblo de pescadores del Mediterráneo donde había fondeado el año anterior y donde decidió quedarse. Las embarcaciones que pinta son tartanas, las barcas de la zona, empavesadas con banderas para una fiesta del puerto, y las encajó en un triángulo apretado que ensayó antes en tres estudios. El color está puesto con sus pinceladas menudas de tono puro, sin mezclar. Lo que vino después dice mucho de aquellos años. Hacia 1895, cuando la bicicleta hacía furor en toda Francia, Signac, deportista incansable, cambió el cuadro por una. Reapareció en 1910, cuando un museo de Wuppertal, en Alemania, lo compró: fue la primera de sus obras que entró en una colección pública, y encima alemana, años antes de que la guerra enfrentara a los dos países.




