
Paolo Veronese · PD
El banquete en casa de Leví
Ficha
La historia
En julio de 1573 Veronese tuvo que comparecer ante el tribunal de la Inquisición en Venecia. Había pintado esta enorme Última Cena, más de 12 metros de banquete veneciano, para el refectorio de un convento dominico, y a los inquisidores les inquietó todo lo que había metido dentro: bufones, un criado con el labio sangrando, alemanes borrachos, perros, enanos, gente asomada a las escaleras. Le preguntaron qué hacían esas figuras junto a Cristo. Veronese, en vez de repintar nada, se limitó a cambiar el título: ya no era la Última Cena, sino la Cena en casa de Leví, otro pasaje del Evangelio donde sí había pecadores. Con ese giro de nombre, el asunto quedó zanjado.




