
Nicolas Poussin · PD
Los israelitas recogiendo el maná en el desierto
Ficha
La historia
Poussin pintó este lienzo en Roma a finales de la década de 1630 para un amigo y mecenas francés, Paul Fréart de Chantelou, y lo envió con una instrucción poco común: lee el cuadro como se lee un texto. La escena viene del Éxodo. Los hebreos, hambrientos en el desierto, despiertan y encuentran el maná caído como escarcha sobre el suelo. Poussin reparte sus reacciones por grados: un anciano demasiado débil para recoger, una mujer que alimenta a su madre anciana antes que a sí misma, otros que ya se abalanzan sobre la comida. Treinta años después, en la joven Academia de París, Le Brun dedicó a esta tela toda una conferencia, el 5 de noviembre de 1667, y la convirtió en el modelo de cómo una pintura debe contar una historia.




