
Christoffer Wilhelm Eckersberg · PD
El navío de línea ruso «Asow» y una fragata fondeados en la rada de Elsinor
Ficha
La historia
Eckersberg, considerado el padre de la pintura danesa, terminó este cuadro en 1828, poco después de que el navío ruso Asow se hiciera célebre en la batalla de Navarino, librada en el otoño de 1827. Pero la escena que vemos no ocurrió tal cual. Eckersberg había estudiado los barcos rusos fondeados en Copenhague y trasladó la vista al estrecho de Elsinore, con el castillo de Kronborg recortado al fondo. Era un pintor meticuloso hasta el extremo: pidió prestados los planos técnicos de los navíos al arsenal de la marina danesa, calculó las posiciones de las naves sobre el agua y anotó en su diario el viento, la luz y la forma de las nubes para pintarlas con exactitud. De ahí esa calma tan precisa, la de un barco de guerra en reposo, con el mar apenas rizado bajo un cielo trabajado con cuidado.


