
Anthony van Dyck · PD
El pastor Paris como personificación del Juicio artístico
Ficha
La historia
Van Dyck acababa de volver a Amberes tras unos cinco años en Italia, y traía a Tiziano metido en la mano. Hacia 1628 pinta al joven pastor Paris con la manzana de oro, aquella que debía entregar a la más hermosa de tres diosas. Lo llamativo es lo que falta: no aparecen Juno, Minerva ni Venus. Van Dyck se queda solo con el muchacho y con el instante de la decisión, no con el concurso de belleza. Paris elegirá a Venus, y esa elección desencadenará la guerra de Troya, pero aquí todavía duda, con la mirada algo perdida. Durante años se creyó que este rostro era un autorretrato del propio pintor. Hoy cuelga en la Wallace Collection de Londres.




