
Cornelis de Vos · PD
El triunfo de Baco
Ficha
La historia
Hacia finales de la década de 1630, Felipe IV mandaba decorar la Torre de la Parada, un pabellón de caza en los montes de El Pardo, cerca de Madrid, y quería mitología en sus paredes. El encargo recayó en Rubens, ya mayor y desbordado de trabajo en Amberes. El maestro resolvió como acostumbraba: pintó decenas de bocetos al óleo y dejó que otros pinceles flamencos los llevaran al tamaño definitivo. Este Baco, el dios del vino conducido en triunfo entre risas y borrachera, lo desarrolló Cornelis de Vos a partir de uno de aquellos modelos rubenianos. No era pintura para un salón del trono. Adornaba un retiro donde el rey cazaba lejos de la corte, una escena mitológica entre las casi 60 que convirtieron el pabellón en una galería privada de los dioses antiguos.