
Titian · PD
La vanidad
Ficha
La historia
Una joven de gran belleza sostiene un espejo, y en su reflejo no aparece ella, sino un montón de joyas y monedas y, más allá, el rostro de una anciana. Es una vanitas, un recordatorio de que la juventud, la riqueza y la hermosura se apagan. Tiziano la pintó hacia 1515, todavía joven él mismo, en la Venecia opulenta que dominaba el comercio del Mediterráneo. La modelo, de melena suelta y hombro desnudo, tiene la carnalidad luminosa que haría célebre al pintor. El mensaje moral y el placer de los sentidos conviven en la misma tabla sin estorbarse. En el espejo, apenas insinuada, la vejez espera su turno.




