
La historia
William Hayes Ackland, adinerado abogado y coleccionista de Nashville, quiso financiar un museo de arte con una condición firme: que lo enterraran dentro de él, bajo una efigie tallada de sí mismo. La Universidad de Duke rechazó la oferta antes que guardar una tumba en su vestíbulo, y tras años de pleitos el dinero y el cuerpo fueron a parar a la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
Así que el Museo de Arte Ackland, inaugurado en 1958, alberga de verdad a su fundador. Ackland yace en una tumba de mármol nada más pasar la entrada, velando por una colección que no vivió para reunir.
A su alrededor hay un museo universitario enciclopédico de unas 21.000 obras, fuerte en arte asiático, antiguos maestros europeos, estampas y dibujos y cerámica de Carolina del Norte, que se usa para la docencia por todo el campus.
