
La historia
Andrew Carnegie, el magnate del acero que había dejado Escocia siendo un niño pobre, quería que su ciudad de adopción, Pittsburgh, fuera tan famosa por el arte como lo era por el acero. En 1895 fundó el instituto que lleva su nombre, y al año siguiente puso en marcha un experimento que aún continúa.
La Carnegie International es una muestra de arte nuevo de todo el mundo, y la idea de Carnegie era comprar lo mejor de cada edición directamente de las paredes, para que el museo coleccionara el arte de su propio tiempo en lugar de los clásicos seguros del pasado. Es la exposición más antigua de su clase en Norteamérica, y llevó al museo obras tempranas de Winslow Homer y James McNeill Whistler cuando aún se estaban forjando esas reputaciones.
El edificio guarda además una de las grandes rarezas de los museos estadounidenses: el Hall of Architecture, una enorme sala de vaciados de yeso a tamaño real de portadas, columnas y fachadas de iglesias europeas, hechos cuando un viaje para ver los originales estaba fuera del alcance de casi todos en Pittsburgh.




