
La historia
Iván Aivazovski dedicó su vida a pintar el mar y rara vez salió de la ciudad donde nació. En Feodosia, en la costa del mar Negro de Crimea, construyó una gran casa con una galería de cuadros adosada y, en 1880, abrió sus puertas para que el público pudiera ver su obra. Fue una de las primeras galerías que un artista del imperio ruso fundó con su propio nombre.
Aivazovski era extraordinariamente rápido y prolífico, y llegó a producir unas 6.000 pinturas, casi todas de agua y luz, tormentas rompiendo sobre barcos a punto de hundirse y amaneceres en calma sobre el puerto que veía desde sus ventanas. La galería que dejó guarda la mayor colección de esa obra, varios centenares de lienzos.
Está enterrado en el patio de una iglesia armenia cercana, bajo una lápida que recuerda, en armenio, que fue un artista que dio fama a su pueblo. La ciudad ha mantenido su nombre en la galería desde entonces.





