
La historia
Anna Rice Cooke creció en Honolulu entre los hijos de misioneros, hawaianos, chinos y japoneses, y llegó a pensar que un museo allí debía reflejar esa mezcla en lugar de importar uno europeo en bloque. En 1927 donó su propia colección y el solar de su casa para fundar este museo sobre la idea de que Oriente y Occidente podían convivir bajo un mismo techo.
El edificio, obra de Bertram Goodhue, se organiza en torno a patios abiertos y estanques poco profundos, fresco y bajo frente al clima. Su fuerte es el arte asiático, una de las colecciones más amplias de su clase en Estados Unidos, de biombos y estampas japonesas a bronces chinos, junto a salas europeas con obras de Van Gogh, Monet y Gauguin.
Cooke lo concibió para que los escolares de la zona crecieran recorriendo estas galerías, y el museo sigue en la misma manzana donde una vez estuvo la casa de su familia.


