
La historia
John Ringling hizo su fortuna con el circo y gastó buena parte de ella en pinturas barrocas que la mayoría de los coleccionistas estadounidenses de la década de 1920 no querían. A orillas de la bahía de Sarasota, en Florida, construyó un museo rosado en torno a un patio de esculturas renacentistas copiadas y lo llenó con el arte grandioso y teatral de la Italia y la Flandes del siglo XVII.
Su joya era un conjunto de enormes lienzos de Pedro Pablo Rubens, cartones a tamaño natural para una serie de tapices sobre el Triunfo de la Eucaristía, tan grandes que necesitan una sala propia. Ringling compró pintura barroca de primera a buen precio en un mercado que se había vuelto contra ella, y legó la colección y su dotación al estado de Florida.
Junto al museo se alza la casa que construyó para él y su esposa Mable, la Ca d'Zan, la Casa de John en dialecto veneciano, un palacio frente a la bahía de terracota de colores y cristal inspirado en los palacios del Gran Canal. El circo que pagó todo aquello tiene su propio museo en el recinto, con carromatos, carteles y todo lo demás.


