
La historia
John y Dominique de Menil eran herederos de la industria del petróleo que volcaron una fortuna en el arte moderno y en las causas de los derechos civiles en Houston, y el museo que dejaron es tan singular como ellos. Pidieron al arquitecto italiano Renzo Piano, en su primer encargo estadounidense, un edificio que pareciera un modesto bungaló desde la calle pero se abriera dentro en amplias salas iluminadas por la luz del día, una luz suavizada por hileras de lamas curvas de hormigón en lo alto.
La colección se inclina hacia el Surrealismo y el arte que lo alimentó, con Max Ernst y Magritte junto a tallas africanas y de Oceanía y antigüedades. La entrada siempre ha sido gratuita.
A pocos pasos se alza la Capilla Rothko, una desnuda sala octagonal que el matrimonio encargó, colgada desde 1971 con 14 lienzos oscuros y sombríos de Mark Rothko como lugar para el silencio.

